Saltar a contenido principal Saltar a navegación principal

Síndrome de la cabaña: cuando el miedo a salir de casa nos supera

Si cumplimos los protocolos establecidos, ya es posible salir a caminar y encontrarse con la familia, entre otras actividades. Sin embargo, no todas las personas se sienten tranquilas al salir del espacio seguro. ¿A qué se debe esto?

01 de julio de 2020, 10:59.

Síndrome de la cabaña: cuando el miedo a salir de casa nos supera

"Sol de la mañana". Edward Hopper capturó como nadie la esencia de los pensamientos humanos. Sus obras de realismo impresionista son más actuales que nunca en días de pandemia y cuarentena Ampliar imagen


 “Quedate en casa”  ha sido y es el lema principal para hacer frente a la pandemia mundial que nos toca atravesar por la aparición del Covid- 19. Desde el 20 de marzo comenzamos a transitar en Argentina un nuevo modo de vivir: el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Muchas personas vivieron el confinamiento como una pérdida repentina de libertad. Pero con el avance de las semanas, nos acostumbramos paulatinamente al encierro: el hogar se transformó en espacio protegido y en sinónimo de seguridad. Pasamos de la casa como prisión a la casa como refugio, justo cuando las cosas comienzan a cambiar. Ahora nos encaminamos a una cierta normalidad en la que ya es posible salir a caminar, encontrarse con la familia  y hacer algo de vida al aire libre.  Sin embargo, no todo el mundo se siente bien al salir del espacio seguro.  En esta nota, nuestro equipo Psicología nos cuenta de qué se trata estas sensaciones y cómo atravesarlas.

Algunas personas han comenzado a experimentar lo que se ha descrito en diferentes medios como “el síndrome de la cabaña”.  Es importante aclarar que no se trata de ninguna categoría diagnóstica como tal, sino más bien es el nombre que se le da a un conjunto de síntomas de ansiedad en donde el miedo es la emoción predominante. Miedo excesivo a salir de la casa, a retomar las rutinas y las relaciones sociales; por lo que también se puede experimentar sensaciones de angustia, tristeza y desgano, entre otras.

Tener miedo es natural. Es una emoción que contribuye a nuestra supervivencia, que nos “protege”. El problema surge cuando superamos cierto umbral y ese temor se vuelve incapacitante. El miedo puede ser funcional o disfuncional. En el primer caso nos lleva, por ejemplo, a tomar ciertas medidas de precaución, a protegernos. En el segundo caso, en cambio, puede conducirnos a la limpieza compulsiva, a desarrollar actitudes obsesivas (como buscar permanentemente información sobre el coronavirus o hablar sólo de ello) y, también, a no querer salir de casa por temor al contagio.

 

¿Qué podemos hacer si aparece el miedo excesivo?

Plantearnos objetivos pequeños

Ir retomando de manera progresiva las actividades de la vida cotidiana, de forma que empecemos a exponernos primero a aquellas situaciones que nos generan menor ansiedad hasta habituarnos.

 

Diseñar una rutina

Con el fin de evitar demasiado tiempo inactivos, como siestas largas, excesivo tiempo en el sillón o en la cama, es necesario establecer una rutina marcando unos horarios básicos para dormir, levantarse, la higiene personal o comidas. Es importante también planificar actividades que impliquen salir al exterior.

 

Realizar ejercicio físico

Para evitar la inactividad y como parte de la rutina, es muy recomendable la realización diaria de ejercicio físico.

 

Mantener contacto social

Fomentar la comunicación a través de redes sociales, videollamadas, mensajes,  y cuando se permitan actividades sociales, sumarnos progresivamente a ellas.

 

Expresión emocional

Es importante que podamos transmitir cómo nos sentimos a aquellas personas que son importantes para nosotros. Es también relevante no invalidar las emociones negativas que podamos experimentar como tristeza, puesto que a pesar de ser incómodas, son totalmente necesarias.

 

Buscar apoyo profesional

En caso de que los síntomas persistan o resulten incapacitantes en el día a día, es necesario pedir ayuda psicológica. Si este síndrome se agrava puede derivar en depresión. Es por ello que en los casos en los que estos síntomas persisten, se requiere de intervención psicológica. Una intervención temprana favorece un mejor pronóstico.

 

Sobre Edward Hopper

"No hay en estos días pintor más actual que el artista estadounidense Edward Hopper. Sus pinturas, donde la soledad se hace presencia, donde la distancia social es casi mandatoria, son casi calcos de una realidad global. Las personas estamos solas, solísimas en algunos casos, y Hopper pudo, sin pandemia mediante, adelantarse a los tiempos, contemplar el alma humana en esos momentos en que la desesperación se conecta con la esperanza, en los que el deseo por pertenecer a ese afuera se expresan en la mirada, en la intención de unas manos ansiosas que quieren, que añoran, que anhelan, abrazar la libertad. ¿Quién en estos días no fue, aunque sea por un instante, una obra de Hopper?" (Juan Batalla, Infobae)

 


Si necesitás ayuda podés pedir consultar con nuestras psicólogas. Pedí tu turno de lunes a viernes de 8 a 20 llamando al 08109991029 o vía WhatsApp al 2612 05-3408.

 

Fuente: Lic. María Laura Rodríguez. Psicología, Hospital Universitario